Hay momentos que solo necesitan el lugar correcto y las personas indicadas. Esta sesión en Colán nació así: una familia que quiso aprovechar su paso por el norte para guardar algo más que recuerdos en la memoria.
Después de un tiempo fuera, surgió la oportunidad de documentar una etapa única: los primeros meses de su pequeña.
La brisa intensa, el sonido del mar y la luz de la tarde marcaron el ritmo de cada imagen. Sin poses forzadas, solo interacción real. Este tipo de sesiones no solo captaron cómo se ve una familia, sino cómo se siente estar juntos en un instante que no se repite.
Porque hay viajes que merecen quedarse para siempre, más allá del recuerdo.
