Carmen y Eduardo regresaron a nosotros en una nueva etapa. Después de acompañarlos en su boda, esta vez nos eligieron para documentar la espera de su primer hijo, con la misma confianza y cercanía.
La sesión inició en la iglesia San Lucas de Colán, un espacio que aportó un inicio íntimo y significativo. Luego nos trasladamos hacia la playa, donde la calma del mar y un barco varado se integraron de forma natural al escenario.
A medida que avanzaba la tarde, la luz fue cambiando y permitió construir una narrativa visual más orgánica. Sin poses forzadas, priorizamos los momentos reales y la conexión entre ellos.
Colán nos dio el ritmo perfecto para trabajar sin apuros, disfrutando cada instante y dejando que la historia se construya por sí sola.
La maternidad también puede vivirse como una experiencia auténtica y bien acompañada.
